Ciénega de Flores, Nuevo León.– El Gobierno del Estado arrancará esta semana una campaña preventiva para detectar, atender y contener casos de gusano barrenador en mascotas, ante la falta de información en veterinarias sobre el manejo de esta plaga.
El secretario de Desarrollo Regional y Agropecuario, Marco González, informó que, aunque en Nuevo León los casos son prácticamente inexistentes, se busca anticiparse y reforzar la prevención, especialmente en perros, gatos y otros animales domésticos.
“Es momento de tomar medidas preventivas; muchas veterinarias de especies pequeñas no cuentan con el protocolo de detección y contención”, advirtió.
Durante una visita a la Clínica Veterinaria Ciénega, acompañado por Armando Víctor Gutiérrez, presidente del Comité Estatal de Fomento, Sanidad y Movilización Pecuaria, el funcionario detalló que a nivel nacional el ganado bovino es el más afectado por esta plaga, seguido de los perros.
En Nuevo León, precisó, se han registrado únicamente ocho casos, de los cuales cinco corresponden a ganado y tres a perros, uno de ellos en una mascota doméstica.
Como parte de la estrategia, se distribuirá información a veterinarias sobre los protocolos de prevención y la obligación de reportar casos a SENASICA, lo que permite activar cercos sanitarios para contener la propagación.
González subrayó que los protocolos aplicados en el estado han permitido mantener niveles mínimos de afectación en comparación con entidades vecinas como San Luis Potosí y Tamaulipas, que registran cifras significativamente mayores.
El funcionario hizo énfasis en que no es necesario sacrificar a las mascotas, ya que las lesiones provocadas por el gusano barrenador son curables si se atienden a tiempo.
“Ante cualquier herida, se debe acudir al veterinario; las miasis pueden tratarse sin afectar la vida del animal”, puntualizó.
Asimismo, informó que desde la semana pasada ya se implementan acciones de contención en municipios como Guadalupe y Monterrey, tras la detección de un caso en un perro.
Por su parte, Gutiérrez explicó que la propagación de la plaga no se debe a la movilización de ganado, sino al desplazamiento natural de la mosca desde estados vecinos.
Las autoridades coincidieron en que no existe motivo de alarma, al tratarse de un problema sanitario controlable, que ya ha sido enfrentado en el país en décadas anteriores y que actualmente se mantiene bajo control en Nuevo León.


