Por Salvador Valadez C.
Ciudad Victoria, Tamaulipas.– La pobreza extrema en Tamaulipas se redujo 50 por ciento al pasar de 100 mil a 52 mil personas en esta condición, informó la secretaria de Bienestar del Gobierno del Estado, Silvia Casas González, quien señaló que ahora se busca identificar y atender de manera focalizada a quienes aún enfrentan mayores carencias.
La funcionaria explicó que, por instrucciones del gobernador Américo Villarreal Anaya, se trabaja en ubicar a las personas que permanecen en pobreza extrema para brindarles apoyos principalmente en alimentación, vivienda y otros servicios básicos.
“Tenemos una reducción histórica del 50 por ciento en pobreza extrema, al pasar de 100 mil a 52 mil personas que viven esas condiciones”, señaló.
Casas González destacó que el Gobierno de Tamaulipas destina más de 900 millones de pesos anuales a los diferentes programas sociales, de los cuales casi 500 millones corresponden al programa Alimentando Tu Bienestar.
Explicó que entre los principales factores que mantienen a una persona en pobreza extrema se encuentran las carencias alimentarias, de salud, vivienda y la falta de ingresos, por lo que los programas estatales están dirigidos a atender estas necesidades.
Actualmente, agregó, se lleva a cabo la segunda entrega del año de los paquetes alimentarios de Alimentando Tu Bienestar, programa que amplió su cobertura para 2026.
Detalló que el número de beneficiarios pasó de 285 mil familias a 300 mil paquetes alimentarios, distribuidos con base en las solicitudes pendientes de los diferentes municipios.
En cuanto al programa de Empleo Temporal, la secretaria informó que continúa operando en distintos municipios y que hasta el momento se ha ejercido alrededor del 70 por ciento del presupuesto asignado para este año.
Asimismo, destacó la puesta en marcha de uno de los siete nuevos Comedores del Bienestar en Burgos, proyecto en el que participan el Gobierno del Estado y el municipio.
Precisó que el Estado aporta los insumos alimentarios, enseres, equipamiento y el pago de las cocineras, mientras que los ayuntamientos proporcionan los servicios básicos necesarios para su operación.


